La Princesa Cocinitas

   Os presento un personaje de cuento inventado por África y por mí, La Princesa Cocinitas, a partir de este primer cuento, nos gustó tanto, que vinieron mas y mas. Espero que os guste tanto como a nosotros…

Había una vez una Princesa a la que todos llamaban Cocinitas, era muy pequeñita, mas pequeña que un ratón y siempre te la encontrabas en la cocina de los “grandes” haciendo alguna receta o haciendo alguna trastada, pero siempre solía estar en la cocina, le gustaba mucho cocinar…

Un día, como siempre solía hacer, salió por un agujerito de la cocina de “los grandes”. Siempre esperaba a que se hubieran marchado y la casa estuviera sola para salir tranquilamente por su agujerito y mirar lo que habían dejado en la cocina. Le encantaba abrir las bolsas y sorprenderse con los ingredientes, pero sobre todo, lo que más le gustaba era pensar y pensar en qué hacer para sorprender a “los grandes” con sus recetas originales y coloridas.

Así que salió de su agujerito y muy dispuesta fue hacia la bolsa que había encima de la encimera. Era grande y estaba muy llena por lo que se frotaba las manos deseando meterse dentro a husmear… pero de repente algo le llamó la atención, un movimiento en la cocina… ¿lo había imaginado? su pequeñito cuerpo tembló con la idea de que un animal enorme entrara en la cocina, ¿sería un gato? o peor ¿un perro? ufff que miedo, y se escondió detrás de azucarero y esperó a ver si escuchaba o veía algo extraño… ¡otro ruido! y ¡otro! miraba de un lado para otro pero no veía a nadie hasta que “CATAPLOMMM” delante de ella apareció un ratón, se miraron y los dos gritaron a la vez.

“Ahhhrrrrggg” gritó ella y de un salto se calló de culo al suelo ¡PLOMMM!

“jajajajaja jajajaja ” el ratón no paraba de reír, “te has caído del susto, jajaja jajaja ”

“No te rías ratón, me has dado un susto enorme!” Cocinitas  se enfadó y cruzó sus bracitos.

“Jajaja no te enfades, no te enfades, es que no puedo parar de reír, yo también me he llevado un susto enorme, jajaja jajaja” el ratón se tiró al suelo y siguió riendo mirando a la niña con tanta gracia que ella también comenzó a reir. Y terminaron los dos riendo sin parar del susto tan grande que se habían llevado.

Cuando dejaron de reír, el ratón se presentó a la Princesa y le dijo que se llamaba Ton Tón, el Ratón Ton Tón, y ella le dijo que se llamaba Cocinitas,  peeeeero no le dijo que era Princesa porque quería que no se asustara y dejara de hablarle.

Desde ese día, la Princesa Cocinitas y el Ratón Ton Tón se hicieron grandes amigos y pasaron muchas aventuras juntos, pero eso será en otro cuento porque aquí y ahora este cuento se ha acabado 😉

Dulces sueños…

 

 

 

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